

La única edición posterior a la original de 1621 del reconocimiento de Tierra del Fuego por los hermanos Nodal, con el raro mapa plegado, encuadernada con la Instruccion de las derrotas de 1753
Edición: Segunda y única edición posterior, reimpresa de la original de Madrid de 1621
Lengua: Español
Formato: Cuarto menor
Encuadernación: Pergamino flexible de época, título manuscrito en el lomo, Viage de los capitanes Nodales
Ilustración: Un mapa plegado fechado en 1769, de 19,5 x 17 cm sobre una hoja plegada mayor, y varios perfiles costeros xilográficos pequeños
Dos obras en un volumen, cuarto menor.
Nodal, Relacion del viage, Cádiz, Espinosa, 1769: 10 hojas sin numerar; 162 pp.; 2 hojas sin numerar. Un mapa plegado fechado en 1769, y perfiles costeros xilográficos en el texto.
Encuadernado con: Instruccion de las derrotas y navegaciones en la America Septentrional, Cádiz, 1753: 44 pp. y una hoja en blanco original.
El texto de Nodal va precedido de cuatro piezas introductorias independientes y seguido de la segunda obra, un conjunto de derroteros o instrucciones de navegación para las costas e islas del Caribe y América del Norte.
Ejemplar completo y limpio en su estado original, en pergamino flexible de época. Pequeñas galerías de polilla aquí y allá, principalmente marginales.
Palau 99486.
David Rodriguez Couto, Imperio y reputacion: el viaje de los hermanos Nodal y su mundo (Marcial Pons Historia, 2024).
La única edición posterior a la original de 1621 del viaje de los hermanos Nodal, enviados por el Consejo de Indias para explorar y describir la parte más meridional de América del Sur. Esta reimpresión incluye el rarísimo mapa de la región en formato reducido, y está encuadernada con una segunda obra de instrucciones náuticas para las costas del Caribe y América del Norte.
Bartolomé García de Nodal y su hermano Gonzalo zarparon el 27 de septiembre de 1618 y regresaron el 9 de julio de 1619, habiendo circunnavegado Tierra del Fuego y vuelto por el estrecho de Magallanes sin perder un solo hombre ni un barco. Partieron a causa de lo que los holandeses acababan de hacer. Jacob le Maire y Willem Schouten habían salido de Texel en junio de 1615, encontrado el paso al sur de Tierra del Fuego cuya existencia los españoles ignoraban, y doblado el cabo que Schouten bautizó con el nombre de su ciudad natal de Hoorn. Blaeu imprimió la primera relación en Ámsterdam en septiembre de 1618. En cuestión de días el Consejo de Indias tenía lista su respuesta: dos capitanes, dos pequeñas carabelas, y órdenes de ir a verlo por sí mismos.
El propósito de ambos viajes era el mismo: asegurar una entrada mejor al Pacífico y desde allí un acceso occidental a las islas de las Especias. Lo que hace notable al par de ellos es el momento. Los holandeses combatieron a España por su independencia de 1568 a 1648, pero entre 1609 y 1621 ambos estaban ligados por una tregua, y fue precisamente en esos años cuando se realizaron estas exploraciones. Dos países en guerra, uno católico y otro protestante, formalmente en paz, compitiendo furiosamente por las mismas rutas marítimas en el otro extremo del mundo.
España había abierto la vía occidental enviando a Magallanes, y defendió su título en las conferencias con Portugal en Badajoz y Elvas en 1524 y luego en Zaragoza en 1529, donde renunció a su pretensión sobre las Molucas por 350.000 ducados. No obstante, siguió enviando fuerzas para asentar la tierra a ambos lados del estrecho de Magallanes desde 1565. Los holandeses, mientras tanto, tanteaban todas las rutas a la vez: una flota de cinco naves para el estrecho, expediciones en busca del paso del nordeste hacia Catay en 1594, y el cabo de Buena Esperanza en 1598. Era una sed explosiva de exploración, comercio y poder, y este libro es la respuesta de España a ella.
El viaje de los Nodal es la respuesta española a Le Maire y Schouten, y es el mejor trabajo de reconocimiento. Donde los holandeses pasaron, los hermanos circunnavegaron Tierra del Fuego, fijaron el estrecho de Le Maire, descubrieron y bautizaron las islas Diego Ramírez, la tierra más meridional conocida por los europeos durante el siglo y medio siguiente, y volvieron con una carta. Lo hicieron en nueve meses y medio sin una sola pérdida, lo cual para un viaje a esas latitudes en aquel siglo es casi inaudito.
El mapa es lo que buscan los coleccionistas. Aparece en la edición original de 1621 y de nuevo aquí en forma reducida, y es el primer reconocimiento español del extremo sur realizado tras el descubrimiento del paso de Drake. Los ejemplares de la edición de 1621 son de la mayor rareza; esta reimpresión de 1769 es la única edición posterior y la única forma realista de poseer juntos el texto y el mapa.
La segunda obra encuadernada, la Instruccion de las derrotas de 1753, pertenece a un mundo distinto, el del Atlántico español del siglo XVIII y sus pilotos. Juntas, las dos componen un volumen que abarca desde el primer reconocimiento del cabo de Hornos hasta las instrucciones náuticas operativas del imperio maduro.